Lo repetitivo, para la máquina. Las decisiones, para tu equipo.
Los procesos donde la inteligencia artificial hace el trabajo, dónde no la pondríamos todavía y qué hacemos hoy para un cliente.
Cuatro procesos donde la inteligencia artificial hace el trabajo
Tres funcionan hoy en negocios nuestros y el cuarto está en construcción. En los cuatro pasa lo mismo cuando la máquina duda: se detiene y avisa a una persona.
- Atención al cliente. Teléfono, WhatsApp, chat de la web y correo, a cualquier hora y con los datos del negocio delante. El producto es Recepción24, nuestra recepcionista con IA.
- Captación y seguimiento. Buscar a quién le encaja lo que vende la empresa, escribirle y no dejar la conversación a medias. Una persona aprueba cada correo antes de que salga. Así consigue clientes ListingOK, nuestro negocio de precios para alquiler vacacional.
- Contenido para el blog y las redes. De una idea salen el artículo, el post de LinkedIn, el guion del vídeo y el texto de Instagram, con el estilo de la marca. Así publica ListingOK.
- Back-office. Presupuestos, pedidos y la revisión de los archivos que mandan los clientes con cada pedido. Está en construcción, para un cliente.
Quién vigila a la máquina
A la máquina hay que supervisarla como a un empleado nuevo. Vigilamos lo que cuesta cada conversación, los errores y la calidad de las respuestas, y corregimos a la máquina cuando falla. Es un trabajo que sigue después del primer día.
Dónde no pondríamos IA todavía
Donde un error cuesta dinero o daña la reputación, y no se puede deshacer: aprobar un reembolso grande, dar un consejo legal, prometer un plazo que la empresa luego no cumple. Tampoco en una conversación delicada, con un cliente enfadado o un caso sensible. Ni en un proceso que la propia empresa no tiene claro: si nadie sabe explicar cómo se hace, no hay nada que automatizar.
Empezamos siempre por tareas de alto volumen y bajo riesgo. Ahí la máquina acierta más de lo que uno espera, y las responsabilidades se le van dando después, una a una.
Hacer crecer el negocio digital de un cliente
Una empresa nos contrata para que su negocio digital crezca, y lo llevamos como si fuera nuestro. Hoy lo hacemos para un marketplace de impresión online participado por una veintena de imprentas, desde agosto de 2026 y con un contrato de servicios. Son cuatro trabajos, más un informe al consejo cada mes con los números de la tienda online.
La estrategia
Decidir qué se vende, a quién y por qué canal, y dejarlo por escrito en un plan que cabe en una página. Cada mes lo revisamos con la dirección, con los números delante, y cambiamos lo que no funciona.
La tienda online
Que venda. Los textos, las fotos y los precios de cada producto. Un pedido que se hace sin trabas. Y saber de qué anuncio o de qué búsqueda viene cada venta.
La captación de clientes
Traer compradores: el SEO, Google Ads, el correo a quien ya ha comprado y Google Business Profile. Todo medido en Google Analytics, para saber qué trae ventas y qué no.
El día a día de los pedidos
Que cada pedido salga bien y a tiempo: revisar lo que manda el cliente, contestar las peticiones de presupuesto, pasar cada trabajo a quien lo fabrica, atender la incidencia que llega por correo. Es donde más trabajo repetitivo hay, y lo repetitivo es lo primero que automatizamos.
Más detalle, por especialidad
Cada una tiene su página:
- Empleados virtuales con IA: programas que conversan y actúan, conectados a las herramientas de la empresa.
- Plataformas web y apps móviles: la tienda, el panel interno, la app.
- Automatización y scraping: datos de webs públicas y procesos que funcionan solos.
- Integraciones y software a medida: que los sistemas se hablen entre sí.
- CTO as a Service: las decisiones técnicas, sin montar un departamento.
La tecnología, para quien quiera saber más, tiene su propia página.
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